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¿Cómo preparar bien tus platos a base de CBD?

Receta con CBD: ¿protagonismo de las grasas?

Caramelos, chocolates, infusiones, aceites comestibles, pasteles, refrescos, mantequilla de CBD… los derivados son numerosos en el mercado y apreciados por sus virtudes relajantes. Un estudio reciente realizado por la revista médica CNS Drugs en 2018 demostró que la absorción de CBD por el organismo se facilita en presencia de materia grasa1.

En efecto, los cannabinoides son liposolubles, es decir, que a diferencia del azúcar o la sal, no se disuelven en agua. Acompañados de grasas animales o vegetales, son más fácilmente asimilados por el organismo y revelan mucho mejor sus efectos.

El truco común para cocinar con CBD es añadir un poco de leche, nata, aceite o mantequilla a tu CBD. Cuantas más grasas estén presentes, más eficaz será el resultado; por lo tanto, se preferirá la leche entera o la nata con un mayor contenido de grasa. Para las personas intolerantes a la lactosa o veganas, las leches vegetales como la leche de coco serán perfectas.

La mantequilla de CBD y los aceites alimentarios serán la base de todos los platos que desees preparar con CBD. Se podrán cocinar fácilmente en forma de salsa, adobo, vinagreta de CBD, condimento o preparación para tus postres. Las variaciones son infinitas. Una receta de CBD elaborada a partir de estos productos y hecha en casa te garantizará una calidad y una procedencia muy buscadas hoy en día. Su fabricación es relativamente sencilla, pero lleva un poco de tiempo, por lo que se recomienda hacer grandes cantidades y almacenarlas para futuras recetas.

¿Cómo fabricar tu mantequilla de CBD?

Material necesario: una cacerola, un termómetro de cocina, un colador chino, un mortero y su maza, una espátula de madera.

Ingredientes de la receta: 75 gramos de flores de CBD, 250 gramos de mantequilla, agua y mucha paciencia.

Tiempo de preparación: 3h30

  1. Preparación

Recomendamos encarecidamente moler las flores de CBD en un mortero en trozos pequeños con una maza en lugar de hacerlas polvo, para conservar mejor los aromas, la textura y el color. Por lo tanto, dejaremos el grinder en el armario para esta etapa.

  1. Infusión

Luego, hierve a fuego lento tu CBD en la mantequilla de tu elección a aproximadamente 110°C. Es importante no superar los 110 grados para no degradar los cannabinoides. La preparación debe cocerse a fuego lento y no hervir, mide regularmente la temperatura con un termómetro de cocina para evitar que la preparación se queme en el fondo. Debes mantener tu infusión a esta temperatura durante aproximadamente 3 horas. ¡Sí, la paciencia es la madre de todas las virtudes… y las del CBD son muchas!

Habrá que mantenerse vigilante y volver regularmente para regar la mantequilla con un poco de agua, removiendo de vez en cuando con una espátula de madera (cuidado de no ahogarla). Repite esta operación en cuanto el agua se evapore, un poco como harías con un risotto. La mantequilla estará lista una vez que una capa de aceite flote sobre la parte compacta.

  1. Filtrado

Una vez transcurridas esas tres horas, llega la etapa crucial del filtrado. La solución infusionada deberá escurrirse con un colador chino de malla fina. No olvides colocar un recipiente debajo y dejar que escurra de forma natural y sin presionar, ya que esto podría deteriorar tu mantequilla.

Puedes usar el aceite restante para aderezar. Las flores se pueden desechar. Deja enfriar durante media hora a temperatura ambiente y luego deja la mantequilla al menos 24 horas en el frigorífico antes de consumirla.

Datos importantes: Con esta dosificación, obtendrás una mantequilla con un contenido de CBD entre el 1.5% y el 3%. Podrás usarla fácilmente para hacer tus propios pasteles, quiches, o incluso añadirla a tu puré favorito para disfrutar de los efectos del CBD y de ese sabor herbáceo tan característico. ¡Una receta de CBD hecha con esta mantequilla te permitirá obtener productos de calidad!

¿Cómo fabricar tu aceite de CBD (alimenticio)?

Material necesario: Baño María, placa de cocción, papel de horno, termómetro de cocina, colador chino, mortero y mano de mortero, recipiente de vidrio.

Ingredientes: 30 gramos de flores de CBD, 450 gramos de aceite vegetal (cáñamo, coco, oliva…), agua.

Tiempo de preparación: 3h30

  1. Preparación

Repite el paso 1 de la receta para la mantequilla de CBD.

  1. Cocción

Coloca una hoja de papel de horno sobre una bandeja y extiende tus flores previamente trituradas. Coloca la bandeja en un horno precalentado a 110 °C y hornea durante una hora a la misma temperatura. Una cocción a baja temperatura permite iniciar el proceso de descarboxilación sin perder los terpenos que son el origen de los aromas. Este proceso es particularmente importante para obtener un aceite de la mejor calidad.

  1. Infusión

Coloca las flores y el aceite en tu baño María y cocina a fuego lento durante 3 horas a 110°C. La preparación debe cocerse a fuego lento y no hervir, mide regularmente la temperatura con un termómetro de cocina para evitar que tu preparación se queme. Al final, debes obtener un color marrón-verde.

  1. Filtrado

Coge tu recipiente de vidrio, coloca el colador encima y vierte el aceite dentro. Asegúrate de extraer la mayor cantidad de aceite para no desperdiciar nada y deshazte de las flores restantes. El aceite de CBD se conserva muy bien a temperatura ambiente, en un lugar seco.

Datos importantes: Con esta dosificación obtendrás un aceite con un contenido de CBD entre el 0.3% y el 1%, es decir, entre 300mg y 1000mg por cada 100ml. Esta receta es, por lo tanto, perfectamente adecuada para la creación de aceites alimentarios en general (ensaladas, aderezos para tus platos, etc.).

Pronto un libro de recetas de CBD ;-)